jueves, 8 de diciembre de 2011

Subjetiva

Era octubre, o eso pensaba.

"Sucedió de golpe, y estuvo enamorada" decía la gente que la observaba... la gente ignorante, la gente objetiva., esas personas que ni mencionarlas quiero en este pedazo de papel subjetivo.

No tan "de golpe", no tan enamorada... solía respirar profundamente bajo la risueña sombra de las hojas grises... que eran grises porque ella así las veía. Las batas blancas adornaban el entorno y sobre ella giraban colores que acariciaban su alma, pero todos eran grises, negros y azules fríos y ella los disfrutaba.

Sus ojos contaban una historia de amor, la contaban siempre aunque ya había acabado... él se había marchado, le dijeron, y ella seguía enamorada.

Caminaba por los senderos acompañada, acompañada de batas blancas, de sueros y de nada... camina ahora acompañada de nada, de nada que la satisfaga como aquél día de octubre: a su izquierda el sol de madrugada, ella era la bufanda roja y él era el saco bajando del tren.

La mirada, la sonrisa, el saludo... el resto. La promesa.

Ella vive cada día un 4 de octubre... y sonríe. Pero luego llega la gente... irrumpe en su mundo fantasioso y trata con colores algo que es matiz de negros... ella solía disfrutarlo pero sabe la verdad: el saco negro no siempre está frente a ella, no siempre la abraza, no siempre la acompaña... porque el saco negro está cuatro pies bajo tierra... ella lo sabe, pero se burla de la razón ignorándola, porque la razón no sabe lo que es del alma y aunque podría controlarla, prefiere volver al tren todos los días y volver a subir.

Para ella hoy es 4 de octubre, sin colores pero con recuerdos... y eso le basta.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Acerca de Ella (La Historia)

Observé detenidamente... se deslizó entre mis neuronas de forma exquisita, la podía sentir palpitando en mis venas. Esos eran días rojos, días verdes y de poca luz. Por otro lado eran días gloriosos, días honorables y llenos de sabiduría.

Ella me habló; me habló con curvas y dinteles, con arcilla y rajaduras, con madera, con corceles, con caminos empedrados y con fuentes.

Ella me miraba y despertaba conmigo, me sorprendía. Caminé a sus anchas, escuché a sus portavoces. Ella tejía, ella teje.

Y le canté a la luna, al arco, a la fuente, a las luces amarillas de esos días rojos y verdes... y escuché el silbido y caminé por los mismos pasos, y toqué aquella pieza de antaño y sentí ganas de amarla.

Respiré hondo y me llenó de orgullo. Me coloqué en la delgada línea que la divide de este presente continuo que me persigue, y quise contenerla, retroceder a esos días, a esos días de guardacantones y frailes, a los escudos de armas, a los colores, al barroco de la fuente, al preclásico de antaño, a la arcilla, al barro, al jade y al cacao.

Ella cantaba, ella teje, ella me sorprende, ella se alimenta a cada segundo -me siento pequeña- ella la infinita, la gloriosa, ella contiene todo el misterio y espera a que yo lo conozca. Ella se entrega y todo lo esconde.

Eres hermosa... triste a veces, misteriosa y estás herida, pero sin duda eres increíblemente bella.

lunes, 2 de mayo de 2011

Un sorbo de vida

Déjame inundarme con los recuerdos... déjame huir de la realidad hacia la realidad.
Déjame salir corriendo hacia esa roca inmensa y atravesarla de golpe.

Saltar de ese precipicio para sentir el aire a mi alrededor.

Respirar el aire más denso, a modo que llene mis pulmones.
Agudizar mis oídos a los ruidos que otros ignoran.

Déjame sentir más, déjame percibirlo todo.

El agua fresca bajo mis pies, la tierra negra entre mis dedos, los colores vivos y aquellos que hablan silenciosamente, que susurran misterios, tan inocentes...


Y morderme la lengua para no gritar de la alegría, para seguir recibiendo y no interrumpir la sinfonía gloriosa de lo que me rodea, de lo que me rodea realmente y no de lo que los hombres ignorantes han creado.


Déjame huir de esta realidad y adentrarme a lo verdaderamente real... que se deleite mi espíritu, mi alma y mi cuerpo, dentro de esta galaxia que no gira a mi alrededor, que lleva otro tiempo, que nos ignora y se ríe de lo que hemos hecho importante.


Déjame vivir abastecida de esta vida.
Déjame embriagarme de vida.

sábado, 5 de febrero de 2011

partida...

Y la luna que lentamente se movía, frente a aquel augurio azul y obtuso, mientras suspiraba sombras el poniente... Y la raíz de los árboles secos se desplegaba con el silencio.
Eras la estrella intermitente del Este, Tú, que de sosegada forma calmabas mis momentos y me hacías grande...
"Jamás" expresaron mis labios.
"Jamás de nuevo en el mismo lugar". Pero mi corazón entre súplicas...
Yo misma calmaba el anhelo oscuro de quedarme.

lunes, 31 de enero de 2011

...

Ella se sentó nuevamente en la orilla de ese precipicio imponente que se desplegaba debajo de donde solía estar, era una de esas figuras que al verlas te sientes impotente... pero ella lo miraba de una forma distinta... lo miró como a un anciano al que no le temía y en cierta forma se dejaba seducir por ello.

Columpiando sus pies que colgaban de ese vestido rosa (su favorito) que se movía con el viento... sus pequeñas manos se tomaban frágilmente de la orilla, dejando caer pequeñas rocas que siempre eran observadas...

El sonido del río apenas... apenas llegaba a sus oídos cuando estaba en el campo, pero este escenario hacía que su oído se agudizara y lograra escuchar incluso las pequeñas gotas que caían sobre las rocas...

Solía preguntarse con mucha frecuencia, qué se sentiría al caer.

El precipicio era inmenso, ella... tan frágil...