jueves, 12 de noviembre de 2015

Barco

Las aguas,
al fin,
se calmaron.

Navego ahora
en mar calmo,
viento en popa,
velas desplegadas.

Silba el aire
y la brisa
me sopla la cara.
El recuerdo de la tormenta
es tan solo recuerdo.

Parece lejano,
distante...
parece que la noche
nunca vendrá de nuevo.
Es de día.

Todo en calma.

Pienso...
en lo aferrada que estuve
a la tormenta,
en lo profunda que era,
en lo interminable.

Y pienso...
en la piel mojada
en la madera húmeda
en la sangre
y el espacio
y el vacío.

y pienso...
en los momentos
que parecía calmarse
daba luz de esperanza
y venía de nuevo.

Pero hoy
hay luz
y el recuerdo parece
tan lejano... tan frío.

Doblegarme a la tormenta
hasta amarla.
Fundirme como una sola con ella
y comprenderla.
Hacerla mi pan diario, mi reto,
mi lucha.

Extrañarla ahora que está lejos,
que está distante.
Recordarla... solo por placer.

Barco que cruje
debajo de mis pies.

No tengo miedo.

martes, 27 de octubre de 2015

Queja

Agonía.

Dos pasos de ignorancia
otro más en paciencia,
dos de constancia,
y siete más de retroceso.

Ojos ahogados
de palabras.

El vacío del mundo
se llena con más nada
-mentes,
palabras,
emociones-
y sofoca.

Torcidas
todas las piedras.
Torcidas las piedras
todo el tiempo
y perfectas.

El tiempo
torcido igual que piedra.
Anexo.

Alquimia.

Intentar convertir
en eterno
lo material.

Búsqueda de paz
en guerra.
Transformar diamantes
en carbón.

Gozarse del dolor ajeno,
doler del gozo vecino.

Hemos incomprendido
todo.

Pasos hacia atrás.
Barcos en alta mar
anclados en tormenta suicida.

Abajo de los escombros había oro
entonces el hombre
creó escombro.

Xenofobia.

Pasos hacia atrás.
Romper árboles
para sembrar hierro infértil.

Ojalá amanezca,
ojalá esté dormido el mundo
y despierte mañana.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Tormenta vestida de primavera

Buenos días.
Soy tormenta
vestida
de primavera.

Soy caos
oscuridad y luz sin rumbo.
Viento fuerte que golpea
hace mella y no mata.

Soy lo peor que conozco
y la mejor versión de ello.

Nunca subestimes
mi venganza...

Está entre las rendijas
de las hojas secas
que crujen
cuando las pisas.

Está en cada espacio
retorcido que estuvimos
donde el aire se acorta,
se hace liviano
te falta
y suspiras
para llenar el vacío
porque sientes morir.

Está en los cohetes,
en los luceros.
En el polvo de estrellas
que llega a tu puerta
cuando estás cansado.

En esa pared,
en esa mesa,
en ese sillón...
en el olor que dejé
impregnado para siempre
en tu mente
como sello.

Sigilosamente
se desliza mi vindicación
entre los nefastos
botes de acuarelas,
entre las flores,
entre canciones.

Ahí donde sientes que no estoy,
ahí donde te das cuenta
que mejor hubiera sido yo.
Ahí en el tema que no pudiste conversar,
ahí en la crítica que necesitas,
en la risa que hubiera sido
medicina
a tus huesos.

En el cabello despeinado
que verás en la calle
y creerás que es mío.

En el alma acongojada
que tendrás por las noches.

Ojalá recuerdes,
cuando no tengas cómo hablarme,
alguno de los besos que nos dimos
en esa casa que no es tuya
ni mía
y que tantas veces
hicimos nuestra.

Esta es mi revancha,
mi resarcimiento:
la nostalgia,
el dolor,
la mención de mi nombre
cuando menos lo esperes
y que te caiga como látigo
en lo profundo de tus entrañas
y me necesites de nuevo
y no esté.

Ojalá el pesar
te carcoma en las noches,
te despierte en las madrugadas,
ojalá tus ojos sean testigos
de la aflicción de la mente
que, por desgracia,
recuerda
y recuerda todo.

Hay que darse cuenta
de lo curioso que es
que la memoria se hace más viva
en ausencia que en presencia.

Este es mi regalo
este es todo el daño que causo,
no a miles, mi amor,
solo a ti.

Venganza, amor mío...
porque es lo que haces conmigo
continuamente.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Tarde lluviosa

No hay nada más adentro.
El tiempo contigo es infusión
de la que solo salen versos.

Encontré una corona
y de ella me hice un reino
que se quebró
con pétalos de gerbera.

He decidido andar el camino
que me corresponde y dejé olvidados
mis recuerdos en tu portón.

Tanta letra. Tanta historia. Tanta nada.

No hay más adentro.
No puede haber otra cosa,
solo lo que siempre ha habido,
no cambia,
ni con sol, ni con lluvia...
ni con pétalos de gerbera.

Destilo versos...
es lo que tengo dentro
y el alma acongojada
no sabe de otra cosa.

lunes, 4 de mayo de 2015

Cuatro Mayos Consecutivos

Azul como agorero,
debí haberlo sabido
pero era tan sordo
el amor
tan ciego,
que aquella niebla extraña
me pareció hermosa
y me cantaron dulces
las ánimas que traías.

.....

Sigilosa entró
por mis pupilas,
la luz rara de un amor
hecho de vino,
de acuarelas
de canciones
y de obsidiana.

Entre letras venías,
entre trazos,
entre mar y estrellas,
entre arena y libros,
entre parques coloniales
y hechizos de antaño.

.....

Beso.
Desgarró uno a uno
todos mis argumentos.
Me dejaste helada
con la palabra en la boca
enredada.
Y aquella de tan recia opinión
estaba absorta
callada...

"Dime algo" - dijiste
y por dentro me inundaban
diez mil sentimientos nuevos
y ninguna palabra.
Nada capaz de describirte.
Hablar hubiese sido
dibujar en grises
una canción colorida.

.....

Tiempo.
Todo cuanto estuvimos
enredado en mi memoria
Eres, sol, un eterno atardecer
oscuro... pero no todavía.

Cada palabra está dulcemente
tallada
en mi memoria,
cada recuerdo
danzando
entre neuronas.

......

Más tiempo.
Como primeros pasos,
como dos extraños,
como viejos amigos.

Te conocí de mil formas
y tu a mi de otras mil
No existe la sombra
en mis recuerdos.

....

Qué tengo si no es
este nudo en la garganta
el pecho vacío,
y la tarde cayendo,
mis intentos de olvido.
Y aún más lento
porque como invierno
se acongoja el alma.

Alrededor se aprietan
las noches sobre las estrellas
y la luna brilla distinto
porque entiende el vacío.

Caos
oscuridad
llanto
dientes y llamas
fuego, dolor y golpes.

......

Nos quebramos.
Deshechos. Vajilla de plata
y escarcha
yo quebré más.

Aquí estoy amor
recogiendo por la calle
los pedazos de alma
que encuentro
flagrantes
donde estuvimos.

Esta ciudad me habla
carcome mis huesos
con golpes de recuerdo
con encierros de los que
tienes llave.

¿Qué tortura es esta?

.....

Alevosía.
Sabrás que del amor
se sale impune.
Y la cacofonía de mis versos
no te moleste
al saber que es mayo
y tengo miedo.

jueves, 19 de febrero de 2015

Me da miedo escribir poesía

Me da miedo escribir poesía
porque termino
a veces
con la tarde acongojada.

Me gusta el papel en blanco
y me aterra su libertad.

Porque pareciera que urden mis manos
su propia jaula
y me construyen un palacio
a veces
azul
a veces
no.

Le tengo profundo
respeto
a la palabra.

No porque funcione como magia,
como unos creen,
haciendo lo que
les plazca,
sino porque habla
y no habla
conjunto de estupideces
a menos que así sea
el corazón
de quien la porta.

Me da miedo la palabra, les digo
porque revela interiores.

Los ojos, sí,
dan paso y redoble
pero la palabra
hace gala de gran ostento,
y con razón
aquí el hombre
revela su corazón.

Me da miedo
escribir
poesía
porque a veces
saco
del oscuro cajón
las ropas más tristes
y ando
como roca entre rosas.

Me da miedo, les digo,
en una de esas
darme cuenta de lo que llevo dentro.

Y días como hoy
solo cuento
del miedo
que me da
a veces,
escribir poesía.