martes, 12 de septiembre de 2017

Lejos

Lejos
desde el mirador de tu ausencia
contemplo este azul deseo
-ocaso sórdido y hondo-
humana ambición:
la de perdurar.

Oigo
pensamientos distantes
hechos eco
ajenas son hoy
todas las miradas
todas las palabras.

Pinté negro
en todos mis lienzos
de papel servilleta.

Tu descripción era
todo lo que creaba belleza,
y sin tus palabras
no existe.

Me palpita en caverna
este mi corazón tuyo,
me distraen las hojas,
el cielo, el viento...

Estoy afuera
lejos,
lejos.

miércoles, 21 de junio de 2017

¿Qué es esto?

¿A dónde vas?
Así termina
todo esto
de esta manera.

La roca que eres
es la que quiero ser:
Inmovible,
quieta, firme.

Veo hacia atrás,
no hay a qué aferrarme.
No hay a quién caer.

Es como si de repente
en lugar de ir cayendo
de golpe
camino.

No estás.
No estuviste.
No hay nada atrás,
todo estaba en mi mente,
todo lo creé.

Qué vacíos se sienten los espacios
que antes estuvieron llenos,
llenos de qué, no sé,
de algo.

Siento haberme rendido
en un juego que jugaba yo sola.

Como vestida de payaso
en reunión importante,
como la única sin uniforme,
como quien ha tragado un terrible peso
de realidad.

No estás.
Qué extraño.
Nunca fuiste,
nunca fuimos.
Ya pasó.

¿Qué paso?
Nada.


martes, 11 de abril de 2017

Daga .

Quiero ser tu punto débil

quiero ser quien te parte el corazón

quiero ser quien puede sacarte la verdad

quiero ser ante quien te deshaces.

Quiero ser a quien envían

para ocuparse de ti,

quiero ser quien ves y eres vulnerable.



Adiós amor,
veneno soy y nada más.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Muerte

Decidida me persigues
ya mordiéndome los talones,
cada que respiro, mi bienvenida compañía.

Tejes pensamientos y pareciera urgirte
la sangre que llevo dentro,
y a cada latido vuelves a acercarte.

¿Por qué te engrietas para mostrarte
mientras me veo en el espejo, hermosa?
¿Por qué me cantas la segundera
de canción de cuna,
y negra te pavoneas peligrosa?

Me has hecho abrazar feroz
esta vida que llevo de temporal tatuaje,
este minuto en el que decides
no llevarme.

Te medito, pobre enemiga vencida,
que ha de ser solo tu camino
que ha de ser, Muerte, muerte tu agorero.

Que al día final no habrá quién te abrace,
que con el mismo puñal con el que golpeas
desdichada has de decir tu última frase.