martes, 12 de abril de 2016

María

María juega
con sus muñecas
tuerce
gira
compone.

María piensa que son hadas
las que se levantan
cuando ella camina
con sus pies descalzos.

Su sonrisa es el sol radiante de madrugada
que nadie ve.

María tiene madre
que lucha
que suda
que golpea duro
la pobreza
con sus manos
de trabajo.

Mamá no se arregla,
no tiene dinero
ni tiempo
se preocupa porque el sol
salga de nuevo
en los escombros
que un día,
espera,
sean una casa.

Pero de eso María
no sabe nada.

María juega.
Mamá tose mucho.
María aprende.
Mamá tose sangre.

Mamá no se queja del dolor
y se quita el plato
para dárselo a María.
Dice que no tiene hambre,
y María come agradecida.

Mamá tiene fiebre.
Mamá tiene frío.

María sale a la escuela
con un solo cuaderno,
un lápiz,
dos quetzales
y un crayón rojo.

Mamá está cansada.
Mamá busca doctor.

María va al hospital
a ver a la mujer
con ojos de tierra
y corazón de roble
que está en una cama
hablando con ña Ana.

"No hay nada", le dice.
y llora.

María no entiende
y está triste.

María crece.
María entiende.
María grita.

Nos han vendido
y han comprado
casas para ellos
con nuestra sangre.

Nos han vendido
y han comprado
tierra para ellos
con nuestro estudio.

Basura no es la que María pisaba
cuando salía a jugar.
La basura está sentada
en silla presidencial.