domingo, 21 de noviembre de 2010

Lo que sucedió cuando un mundo perfecto y un país extraño se encontraron (Parte II)

Noche, ella cubre la espera... la hace más profunda, más densa... El tiempo corre rápido y se le acaba.

La luz ilumina su rosto, y una sonrisa se dibuja sobre el de ella. Él no la ve aún y ella anhela que sus ojos se vean, ha estado lista.

Se acaba la nocha; sí, en tres pasos, en tres segundos se acaba la noche y toda oportunidad de estar con él nuevamente se resume a una sola. Ella camina hacia donde él está. (Recordando todas aquellas cartas sin enviar que guarda en un cajón)

Sus ojos se encuentran... sus ya conocidos ojos se ven una vez más. La debida sonrisa no puede ser más natural en ella y ésta produce la de él... vaya, una ventaja de Annie, un punto débil que conoce.

Se agota el tiempo y las razones para estar cerca. Improvisan. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que estuvieron juntos... y entre palabras ella oculta el grito que lleva por dentro, lo ha querido todo este tiempo.
Crecen, crecen con cada segundo sus ganas de abrazarlo, sus ganas de decirle todo lo que le ha sucedido, de volver atrás y perderse entre sus brazos y sentirse otravez segura dentro de ellos.

"No te olvides de despedirte" dice Annie, "bueno" responde. Y ella lo ve pasar una y otra vez; y él la ve y sonríe.

Es ella la que se va ahora, trae sus cosas, se despide de la gente "normal" y él, él la ve y justo cuando llegaba a despedirse de alguien más, él se intromete en su camino, extiende sus brazos y a Annie... a Annie se le viene el mundo encima... su abrazo ya no es el mismo, pero sus palabras la entrelazan "Veremos cuándo nos encontramos nuevamente" dice. Sin nombres en diminutivo, sin "te quiero"s, así de seco como es él, y por lo tanto sabe también que es lo que quiere decir realmente. Annie se convence de inmediato que las palabras de él no son vacías, la abraza más fuerte y suelta.

"Sí" responde. ("Diablos, voy a llorar") Levanta su mirada pero no alcanza a ver sus ojos. "Me iré", piensa, "porque así debe de ser.
("Me iré porque vine") y la noche cubrirá nuevamente su espalda mientras se aleja y no voltea. Ella lo quiso, lo quiere y olvidó decirlo... durante años, durante este momento, el único que le quedaba.

Noche, las palabras dentro del tren se vuelven murmullos y luego, nulas... ella piensa en lo que pasó. ("¿Me quieres?, olvidaste decirlo")

Noche, ella se sienta y escribe lo que pasó. Lo que piensa no cabrá en una carta, si pudiera enviar una lo disfrazaría, todo esto, con un simple "Feliz Noche" ridículo que probablemente perderías, tal vez, al instante.

Noche, "Sí, quiero volver a verte" dice Annie en voz alta... "pero no tan pronto, para ver si de esta forma te puedo dejar ir, aunque esta vez sea yo la que se va".