jueves, 11 de marzo de 2010

Perdurable


Yacía tirada en el suelo, sin ningún atractivo, seca, despreciable, olvidada. Aunque la noche cubría su desdichada figura... "ya no sirve de nada" diría alguien; lo comido, lo arrugado ya a ninguno le interesa.

Los meses pasaron por ti y aquella, aquella figura hermosa, roja, deseable que colgó del árbol un día, se ha vuelto oscura en un momento.

La manzana colgaba del árbol...
En su juventud, en los días que todos los que los han pasado añoran... -el rocío que cada día cubría tu forma, el árbol aún te sustentaba... vivías, soñabas, anhelabas.-

La manzana cayó del árbol...
-¿Te cansaste tal vez? ¿Te cansaste de ser deseada? Tal vez ninguno se animaba a venir por ti, eras demasiado, estabas muy lejos. Aquellos que tiraban piedras no pretendían lastimarte. Y, en el suelo te das cuenta de que eres tan vulnerable como cualquier otro ser... el árbol ya no te protege, las hojas no te cubren más y la savia que alguna vez tomaste se quedó ahí; solamente tienes la tuya, tu propia.-

La manzana fue probada...
-Miedo, satisfacción, dolor, pena e incluso un poco de ira por no haber esperado más tiempo para caer, recuerdas el momento en que la gravedad- inevitablemente- hizo lo que el tiempo se propuso, y ahora estás en manos de lo que hizo el destino. Un fatigado camino, un ansia, un deseo. Te han visto y servirás para el bien de un cansado peregrino.

Ahora has dado lo que tenías, lo que por meses habías mantenido para ti y para ti solamente.
Pero valiste, valiste lo suficiente para hacer parar a alguien en su camino, lo suficiente para que cayera rendido ante ti, lo suficiente para saciar su hambre, y de ti sacaste la fuerza para decirle al fin que se fuera satisfecho, que era suficiente lo que había hecho por ti... Lo que tú hiciste por él.

¿Qué esperabas? ¿Que te guardara? Has cumplido tu propósito. Ahora estás tirada.-

Ella se desliza lentamente hacia abajo de la piedra en la que estaba...
Pero aún queda algo en su interior... Algo digno de sembrar, algo por lo que vale la pena esperar días, meses, años... el tiempo hará lo que mejor le parezca. Y esta vez la gravedad no podrá en contra de ella... crecerá -inevitablemente- crecerá; y de ella se repetirá la historia una vez más.