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Queja

Agonía. Dos pasos de ignorancia otro más en paciencia, dos de constancia, y siete más de retroceso. Ojos ahogados de palabras. El vacío del mundo se llena con más nada -mentes, palabras, emociones- y sofoca. Torcidas todas las piedras. Torcidas las piedras todo el tiempo y perfectas. El tiempo torcido igual que piedra. Anexo. Alquimia. Intentar convertir en eterno lo material. Búsqueda de paz en guerra. Transformar diamantes en carbón. Gozarse del dolor ajeno, doler del gozo vecino. Hemos incomprendido todo. Pasos hacia atrás. Barcos en alta mar anclados en tormenta suicida. Abajo de los escombros había oro entonces el hombre creó escombro. Xenofobia. Pasos hacia atrás. Romper árboles para sembrar hierro infértil. Ojalá amanezca, ojalá esté dormido el mundo y despierte mañana.

Tormenta vestida de primavera

Buenos días. Soy tormenta vestida de primavera. Soy caos oscuridad y luz sin rumbo. Viento fuerte que golpea hace mella y no mata. Soy lo peor que conozco y la mejor versión de ello. Nunca subestimes mi venganza... Está entre las rendijas de las hojas secas que crujen cuando las pisas. Está en cada espacio retorcido que estuvimos donde el aire se acorta, se hace liviano te falta y suspiras para llenar el vacío porque sientes morir. Está en los cohetes, en los luceros. En el polvo de estrellas que llega a tu puerta cuando estás cansado. En esa pared, en esa mesa, en ese sillón... en el olor que dejé impregnado para siempre en tu mente como sello. Sigilosamente se desliza mi vindicación entre los nefastos botes de acuarelas, entre las flores, entre canciones. Ahí donde sientes que no estoy, ahí donde te das cuenta que mejor hubiera sido yo. Ahí en el tema que no pudiste conversar, ahí en la crítica que necesitas, en la risa que hub...

Tarde lluviosa

No hay nada más adentro. El tiempo contigo es infusión de la que solo salen versos. Encontré una corona y de ella me hice un reino que se quebró con pétalos de gerbera. He decidido andar el camino que me corresponde y dejé olvidados mis recuerdos en tu portón. Tanta letra. Tanta historia. Tanta nada. No hay más adentro. No puede haber otra cosa, solo lo que siempre ha habido, no cambia, ni con sol, ni con lluvia... ni con pétalos de gerbera. Destilo versos... es lo que tengo dentro y el alma acongojada no sabe de otra cosa.

Cuatro Mayos Consecutivos

Azul como agorero, debí haberlo sabido pero era tan sordo el amor tan ciego, que aquella niebla extraña me pareció hermosa y me cantaron dulces las ánimas que traías. ..... Sigilosa entró por mis pupilas, la luz rara de un amor hecho de vino, de acuarelas de canciones y de obsidiana. Entre letras venías, entre trazos, entre mar y estrellas, entre arena y libros, entre parques coloniales y hechizos de antaño. ..... Beso. Desgarró uno a uno todos mis argumentos. Me dejaste helada con la palabra en la boca enredada. Y aquella de tan recia opinión estaba absorta callada... "Dime algo" - dijiste y por dentro me inundaban diez mil sentimientos nuevos y ninguna palabra. Nada capaz de describirte. Hablar hubiese sido dibujar en grises una canción colorida. ..... Tiempo. Todo cuanto estuvimos enredado en mi memoria Eres, sol, un eterno atardecer oscuro... pero no todavía. Cada palabra está dulcemente tallada en mi memoria, ca...

Me da miedo escribir poesía

Me da miedo escribir poesía porque termino a veces con la tarde acongojada. Me gusta el papel en blanco y me aterra su libertad. Porque pareciera que urden mis manos su propia jaula y me construyen un palacio a veces azul a veces no. Le tengo profundo respeto a la palabra. No porque funcione como magia, como unos creen, haciendo lo que les plazca, sino porque habla y no habla conjunto de estupideces a menos que así sea el corazón de quien la porta. Me da miedo la palabra, les digo porque revela interiores. Los ojos, sí, dan paso y redoble pero la palabra hace gala de gran ostento, y con razón aquí el hombre revela su corazón. Me da miedo escribir poesía porque a veces saco del oscuro cajón las ropas más tristes y ando como roca entre rosas. Me da miedo, les digo, en una de esas darme cuenta de lo que llevo dentro. Y días como hoy solo cuento del miedo que me da a veces, escribir poesía.

Amapola

Había una vez, en un país donde abunda la primavera, flores hermosas de todo tipo, que vivían disfrutando de la tierra. La azul brisa de la mañana les rociaba el encanto y esperaban con ansias las noches plateadas. Estas bellas florecitas suspiraban por las estrellas, de noche no dormían pensando en todas ellas. De cuando en cuando al momento oportuno un astro bajaba y se posaba sobre alguna… solo entonces el botón florecía y por todo el lugar  su olor esparcía. Era un espectáculo hermoso, lleno de magia y deseo. Era el sueño de cada semilla que alguna vez brotaba del suelo. Amapola había brotado no hacía mucho tiempo, sus antiguos atuendos había desojado y ver estrellas era su pasatiempo. Ella suspiraba y le parecía curioso cómo en forma de hada bajaban las estrellas y cómo se posaban sobre ellas. Anhelaba su momento oportuno, mil sueños pasaban por su mente. Ya hasta había posado sus ojos en un as...

Adiós

Sin nudo en la garganta Sin vagas emociones Sin azules, ni grises Sino con franqueza te digo, adiós Adiós porque el hola se nos hizo largo se me acabó la paciencia y a ti las intenciones Danzábamos ritmos distintos. Me cansé de perderme en tus ojos, de escucharte la mente y recibir nada a cambio... Te acompaño a la mitad del camino Ve solo Estarás bien. Yo también. Por eso aquí sin la intermitente llama que provoca el querer. Ni llora el cielo, ni ríe. Todo está bien, todo en calma. Con la mano en el alma,  adiós. Te quiero, sí. Me duele. Me quieres, dices, no sé. No llores. Te brilla la mirada de tantos sueños de tanto futuro... Yo estoy contenta de haberte acompañado la mitad del camino. Sí. El beso que te daré luego será distinto, las manos que tengo  ya no son tuyas ni tuya mi cintura ni mis ojos soñadores ni mi mente amplia ni mi alma en calma ni mi futuro ni mis acciones no soy ya tuya... Soy mía, de mis i...