jueves, 11 de mayo de 2017

Galante

Galante, lante, lante
entró al pueblo.

Majestuosa tormenta
vestida de viento
y golpes.

Galente, lante, lante
a su paso
botaba paredes,
hacía escombros.

La húmeda tierra que besaba el cielo,
que a pueblo tranquilo
había sido cariño agua,
se filtraba entre el adobe,
mojaba cama seca
hacía gritar.

¡Galante, lante, lante,
rapacún ton son laca!
Entró al pueblo embravecido
como buscando a Jonás,
gritaba, gritaba.

La hija de la que lava ajeno
le vio acercarse.

Galante, lante, lante
buscando a su presa.

Fernanda, que sabía
que no era ella.
Se escondió bajo sombrero,
de paja el sombrero,
de paja pintado de achiote.

Galante, lante, lante
hizo de noche la tarde.
Daba miedo.
Hacía callar.
Eran ríos los que pasaban ahora
en las calles donde hubo gente.

Y Fernanda escondidita
bajo sombrero,
agarrada de las alas,
hecha curruquito,
solita estaba que ma'
se había ido al mercado.

Galante, lante, lante,
porotón saca trum peq
llovía, llovía encima de todos.

Galante, galán, gala...

Cuando la tormenta acaba
siempre es más corta
de lo que fue mientras mojaba.

Fernandita se quitó el sombrero
y esperó...





Mamá volvía del mercado
con su falda hecha lodo,
tres libras de loroco, dos de cebolla,
papas y un "mija" despavorido.

Tiró el sombrero Fernandita,
abrazó falda mojada,
agarró los tomates
y comió rico.

Ni sombra de Galante,
mi ma' está conmigo.