jueves, 29 de diciembre de 2016

Vista en jaula

Juego entre pensamientos
tomo piezas delicadas
y las muevo
imagino el vidrio caro
cayendo en mil pedazos
en el suelo.

No me sirve este mundo digital,
encerrados los ojos,
ventanas del alma,
en cajas blancas,
azules, arcoiris.

No me sirven tus ojos encerrados.

No me sirven tus manos
esclavas
que ya no juegan:
sin cicatrices.

No me sirven tus flores
sin olor,
sin textura...
imaginarias.

No puedo con tanta importancia absurda
pensamientos necios
y va la multitud
y siguen al ciego
y alaban al que mejor finge.

No me sirven tus letras necias,
tu carácter de figurín,
tu absurda imagen de museo,
de ídolo propio
de basura arreglada.

Estoy harta,
cansada de leer
lo que no cogí del armario
de recibir respuestas a preguntas
que no hice
que jamás haría.

De esta burla común,
de este juego hechizo.

Y casi soy, si pudiera,
la que fuera veneno
que destruye jaulas.

Verte despertar... ojalá.

Estoy harta de la comida
que no está a mi mesa,
que no huelo,
que no abrazo a la 'nia que la hizo
y le pido receta milenaria
y le pido secreto
y le río y me pregunto
si algún día seré
tan buena como ella...

Yo prefiero campo,
la risa que sí te veo,
la indiferencia cruda,
en lugar de tu gesto falso
de apreciación.

Yo prefiero tierra,
incómodo lodo,
plática tensa, luego amena,
hierro forjado a años,
lágrimas reales,
verde opaco, sin filtro, color tierra...
real.

La noche estrellada,
la fogata,
la plática de respeto con el anciano...

Estoy cansada...
que no estés.

Que salgas a pasear sin moverte de casa,
que desees atención ajena.

Cansada de esta piedra a la que te ataste,
de esta droga,
de esta máscara que adornas cada día.

Quiero que sufras la incomodidad del silencio
que aprendas a imaginar para continuar hablando,
que grites y toques y sientas.

No quiero tus delicadas manos
convirtiendo morfemas
en elaborados momentos épicos.

Te quiero así:
aburrido, distante, vista al cielo,
imaginando, cansado, frágil.

No me sirve
tu mirada en jaula,
tus dedos atados,
tu mente vaga.