jueves, 12 de noviembre de 2015

Barco

Las aguas,
al fin,
se calmaron.

Navego ahora
en mar calmo,
viento en popa,
velas desplegadas.

Silba el aire
y la brisa
me sopla la cara.
El recuerdo de la tormenta
es tan solo recuerdo.

Parece lejano,
distante...
parece que la noche
nunca vendrá de nuevo.
Es de día.

Todo en calma.

Pienso...
en lo aferrada que estuve
a la tormenta,
en lo profunda que era,
en lo interminable.

Y pienso...
en la piel mojada
en la madera húmeda
en la sangre
y el espacio
y el vacío.

y pienso...
en los momentos
que parecía calmarse
daba luz de esperanza
y venía de nuevo.

Pero hoy
hay luz
y el recuerdo parece
tan lejano... tan frío.

Doblegarme a la tormenta
hasta amarla.
Fundirme como una sola con ella
y comprenderla.
Hacerla mi pan diario, mi reto,
mi lucha.

Extrañarla ahora que está lejos,
que está distante.
Recordarla... solo por placer.

Barco que cruje
debajo de mis pies.

No tengo miedo.