miércoles, 10 de agosto de 2011

Acerca de Ella (La Historia)

Observé detenidamente... se deslizó entre mis neuronas de forma exquisita, la podía sentir palpitando en mis venas. Esos eran días rojos, días verdes y de poca luz. Por otro lado eran días gloriosos, días honorables y llenos de sabiduría.

Ella me habló; me habló con curvas y dinteles, con arcilla y rajaduras, con madera, con corceles, con caminos empedrados y con fuentes.

Ella me miraba y despertaba conmigo, me sorprendía. Caminé a sus anchas, escuché a sus portavoces. Ella tejía, ella teje.

Y le canté a la luna, al arco, a la fuente, a las luces amarillas de esos días rojos y verdes... y escuché el silbido y caminé por los mismos pasos, y toqué aquella pieza de antaño y sentí ganas de amarla.

Respiré hondo y me llenó de orgullo. Me coloqué en la delgada línea que la divide de este presente continuo que me persigue, y quise contenerla, retroceder a esos días, a esos días de guardacantones y frailes, a los escudos de armas, a los colores, al barroco de la fuente, al preclásico de antaño, a la arcilla, al barro, al jade y al cacao.

Ella cantaba, ella teje, ella me sorprende, ella se alimenta a cada segundo -me siento pequeña- ella la infinita, la gloriosa, ella contiene todo el misterio y espera a que yo lo conozca. Ella se entrega y todo lo esconde.

Eres hermosa... triste a veces, misteriosa y estás herida, pero sin duda eres increíblemente bella.