lunes, 2 de mayo de 2011

Un sorbo de vida

Déjame inundarme con los recuerdos... déjame huir de la realidad hacia la realidad.
Déjame salir corriendo hacia esa roca inmensa y atravesarla de golpe.

Saltar de ese precipicio para sentir el aire a mi alrededor.

Respirar el aire más denso, a modo que llene mis pulmones.
Agudizar mis oídos a los ruidos que otros ignoran.

Déjame sentir más, déjame percibirlo todo.

El agua fresca bajo mis pies, la tierra negra entre mis dedos, los colores vivos y aquellos que hablan silenciosamente, que susurran misterios, tan inocentes...


Y morderme la lengua para no gritar de la alegría, para seguir recibiendo y no interrumpir la sinfonía gloriosa de lo que me rodea, de lo que me rodea realmente y no de lo que los hombres ignorantes han creado.


Déjame huir de esta realidad y adentrarme a lo verdaderamente real... que se deleite mi espíritu, mi alma y mi cuerpo, dentro de esta galaxia que no gira a mi alrededor, que lleva otro tiempo, que nos ignora y se ríe de lo que hemos hecho importante.


Déjame vivir abastecida de esta vida.
Déjame embriagarme de vida.